EL IMPUESTO EMOCIONAL: EL COSTO INVISIBLE DE NO PODER SER TÚ MISMO EN EL TRABAJO
Hay salarios, prestaciones y bonos que aparecen en la nómina. Pero existe otro costo que no figura en ningún estado financiero: la energía que una persona gasta diariamente en ocultar parte de quien es para evitar prejuicios, rechazo o discriminación.
A esto se le conoce como “impuesto emocional”: permanecer en alerta, medir palabras, comportamientos o información personal para sentirse seguro dentro del entorno laboral.
En México, solo 36% de los profesionales afirma sentirse auténtico en su trabajo, según Talent Trends 2025 de Michael Page.
El costo puede reflejarse en estrés, aislamiento y menor participación. Para las empresas, también puede significar menos ideas, menor compromiso, ausentismo, rotación y pérdida de talento.
Una cultura laboral basada en la confianza no es únicamente un asunto de convivencia: también puede influir en la capacidad de una organización para conservar talento y obtener mejores resultados.
¿En tu trabajo puedes expresarte con libertad o todavía tienes que medir quién eres frente a los demás?

